Alcanzando el nivel extremo
Adicto a la adrenalina del BMX

La adrenalina que se siente cuando se está en el partidor de salida atrapó por completo un día a Oscar Solís para convertirlo en un fanático del bicicross.
A sus 18 años, este joven casi ha convertido la pista en su casa y a su bicicleta en una compañera inseparable de aventuras, desde que descubrió el deporte hace 12 años.
“Una vez un primo me dijo que fuéramos a ver las carreras y me gustó mucho. Yo tenía una bici más o menos buena y entonces me metí a correr una de esas tantas veces y quedé en tercer lugar, de ahí en adelante nadie me ha alejado del bicicross”, afirmó Solís.
Ni siquiera los fuertes golpes ni las caídas que ha sufrido en más de una ocasión lo han hecho abandonar la idea de convertirse en uno de los mejores pilotos ticos de Centroamérica, lo cual no se aleja de su mente.
“Casi siempre suceden (las caídas), es normal en todos los deportes extremos siempre hay quebraduras y malos ratos, pero es parte de todo”, aseguró recordando cuando un esguince de tobillo lo aquejó antes de partir a los Juegos Centroamericanos y cuando se quebró un brazo antes de ir a foguearse a Estados Unidos.
Aunque las personas piensan que puede ser parecido a andar en la calle, la diferencia es mucha, y aprender correctamente la técnica del BMX no se logra de la noche a la mañana.
“Se requiere mucha práctica, ya que es muy distinto al ciclismo normal. Más con los saltos, muchos no saben cómo es y hacen cosas que no deberían y lo que consiguen es caerse y golpearse muy duro”, explicó. Además de necesitar una muy técnica, la condición física y hasta aprender a manejar los nervios y la ansiedad entran en juego.
“Es un deporte muy duro, hay que ir al gimnasio, estar con mucha condición física, para tener mucho aire y poder aguantar”.
A cada una de las competencias que Solís va le gusta llevar la carrera en su mente antes de salir, saber por cuál lugar determinado tendrá que pasar y por cuál otro no debe ir.
“Uno siempre va muy concentrado tratando de cumplir su estrategia, pero en las pistas de acá sucede mucho que aparece una piedra por ahí y para tratar de evitarla uno puede caerse, perder concentración o hasta tiempo”.
Solís viene llegando de Estados Unidos, donde probó por segunda vez el nivel que tienen los competidores del exterior, con esto ya sabe en qué debe mejorar si quiere llegar a cumplir su sueño de estar en un mundial de bicicross o en unos juegos olímpicos.
Dinia Vargas
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Foto Esteban Monge

