Acúsalo con tu mamá, Kiko
Como ver un capítulo de “El Chavo del Ocho” la campaña se ha tornado en puros berrinches
Los candidatos a la Presidencia (en especial Laura Chinchilla y Otto Guevara) están casi listos para entrar en una trama tipo “El Chavo del Ocho”, aunque en una versión un poco más seria.
Por un lado, ante las denuncias que Liberación Nacional ha hecho sobre dudas respecto del financiamiento de la millonaria campaña del Movimiento Libertario, Otto Guevara montó en yegua cólera y entró a cuestionar la forma en que la candidata de Liberación Nacional había financiado su casa en una exclusiva zona de Santa Ana.
Ante esa reacción berrinchosa de Otto, Laura tampoco se quedó atrás y saltó con una demanda penal por calumnias y difamación contra Guevara.
El financiamiento de las campañas electorales y la transparencia con que este se debe gestionar es parte de los procesos electorales y está regulado en el Código Electoral (que en ningún caso es perfecto), por lo que plantear preguntas sobre los dineros que se manejan en las campañas son una legítima petición por parte del pueblo y por ende de los candidatos, como partes del sistema.
El problema es que hasta ahora las explicaciones (y las no explicaciones) de Otto Guevara sobre el financiamiento de su campaña no han sido lo suficientemente claras y transparentes como para dejar el tema de lado.
Pero, ¿qué pasa con todo esto? Lo que ocurre es que a menos de dos semanas de las elecciones la parte propositiva de la campaña, en donde se supone que los candidatos deben poner énfasis en convencer a los electores por quién deberán votar, ha quedado relegada a un montón de discusiones que probablemente no van a llegar muy lejos y que solo dejan sabores amargos.
Como diría el profesor Jirafales: Ta, ta, ta. ¡Silencio!

